Reclaman nuevos enfoques en prevencion y políticas dirigidas a jóvenes y nativos digitales para frenar el auge del trastorno por juego

El juego sigue afianzando su protagonismo en tiempos de COVID. Las limitaciones impuestas por el Gobierno durante el confinamiento han frenado su impacto de forma temporal pero el número de jugadores activos durante la pandemia se mantiene estable, evidenciando que existe un colectivo activo que si deja de practicar un juego o encuentra dificultades adicionales para acceder a él se pasan a otra modalidad. Los datos que la Dirección General de la Ordenación del Juego ha expuesto en la jornada organizada por Patim y el Ayuntamiento de Valencia para abordar los efectos de la pandemia del COVID señalan que los jugadores jóvenes han sido los que han tenido mayor fluctuación, son el colectivo más susceptible a los cambios, de hecho las restricciones de publicidad y bonos de bienvenida –en la modalidad on line- han tenido un efecto inmediato en este colectivo.

Más de trescientas personas se han inscrito en la jornada on line celebrada ayer con motivo del Día sin juegos de Azar. Entre las principales conclusiones destaca la necesidad de romper el binomio juego-éxito como modelo para los jóvenes, promocionado de forma habitual por las operadoras del juego a través de distintos iconos deportivos. «Se han de promover nuevos enfoques en la prevención», coinciden en señalar varios especialistas porque «se están repitiendo errores del pasado como actitudes prohibicionistas» y lo esencial es «impulsar un cambio de actitud en los jóvenes incorporando la emoción a las campañas».

Al abordar el trastorno por juego, distintos expertos en adicciones han marcado la necesidad rediseñar las políticas públicas que «deben dirigirse a proteger a los colectivos más vulnerables (jóvenes) y a los jugadores activos (on line) promocionando el juego seguro y centrándose en los modelos de ocio e incluso el urbanismo». Por ello, plantean que es preciso mayor inversión del Gobierno para diseñar políticas específicas para la juventud más allá de la mera información, ya que está doblemente azotada por la COVID en el ocio y su sociabilización.

Uno de los principales colectivos vulnerables son los nativos digitales a los que «se ha de educar desde la infancia en el uso responsable de las tecnologías», advierten.

Las conclusiones de la jornada se pueden consultar aquí: Conclusiones de la jornada