ASECEDI reclama nuevos tipos de tratamiento para integrar a la familia en el proceso terapéutico con los drogodependientes

Presentación manual Madrid

El consumo de drogas ha cambiado en los últimos años pero también lo ha hecho el concepto de familia. El modelo tradicional se ha diversificado y es necesario adaptarse a esta realidad, diseñando nuevas acciones para no perder eficacia. Con esta filosofía, desde la Asociación Española de Centros de Día (ASECEDI) se ha editado un manual que intenta ofrecer respuestas a las necesidades que demanda la nueva tipología de familia: minorías étnicas, monoparentales, multiproblemáticas, padres consumidores, etc.

El estudio revela que el 31% de las familias de origen de los drogodependientes que acuden a tratamiento presentan problemas de salud mental. En la mayoría de los casos se trata de trastornos tales como ansiedad o depresión pero también se han detectado, de forma puntual, cuadros de esquizofrenia en alguno de los padres. “Este trabajo no establece una vinculación directa entre el consumo en los hijos y la patología descrita pero, cuanto menos, resulta un porcentaje significativo sobre el que se tendrán que realizar nuevos estudios para medir su alcance”, afirma Helena Calvo, psicóloga de PATIM y coautora del trabajo. Otro de los datos que aporta el manual “Intervención en familias desde los centros de día” es que en el 29% de los casos atendidos existen antecedentes familiares en el abuso de sustancias adictivas.

Al abordar el perfil de la familia de origen, la madre del paciente suele ser quien lo acompaña en casi la mitad de los casos (44%) mientras que el padre asume el protagonismo en el 9 % y en el 27% de las intervenciones acuden ambos cónyuges. El perfil de ambos es muy similar puesto que rondan los 60 años y tienen estudios primarios. Cuando la familia atendida es la propia (31%) no se detecta un problema de drogas asociado. En el 88 % de los casos la pareja o los hijos del paciente no presentan trastornos adictivos. Más de la mitad de los usuarios tienen hijos (57%) con una media de 9,2 años, una edad que, según la coautora del estudio “es especialmente complicada porque los progenitores tienen que aprender a recuperar el rol parental en un momento en que los hijos no van a asumir con facilidad esa autoridad”.

La muestra en la que se basa el estudio se ha realizado tomando como referencia 145 familias atendidas en siete centros de día especializados en adicciones que forman parte de ASECEDI. Los resultados, que se han presentando hoy en la sede de la Delegación del Plan Nacional sobre Drogas, remarcan la necesidad de revisar el papel de la familia en el tratamiento con drogodependientes y plantean nuevas vías de investigación.

El documento está dividido en dos partes. En la primera se aborda la intervención con familias que presentan problemas de abuso/dependencia en alguno de sus miembros. Mientras que, en la segunda, se trata la intervención familiar en el caso de los consumidores experimentales o adolescentes problemáticos. “El proceso del adicto y de la familia mantiene en muchos casos una relación interdependiente”, apunta Calvo.

El tipo de intervención que se lleva a cabo con la familia depende de muchos factores. Las circunstancias y características de la familia, las necesidades manifestadas, su capacidad de cambio y la valoración del profesional son elementos claves para elegir el tipo de tratamiento terapéutico. Por eso, el manual pretende ofrecer una guía breve para la intervención, común a todos los profesionales.

Los autores del estudio remarcan que la rehabilitación de un adicto que carece de familia “resulta más difícil que la de aquellos que cuentan con una red familiar” que sirva de control en las primeras fases del tratamiento y de apoyo a lo largo de todo el proceso. Por ello, una de las principales dificultades detectadas radica en definir el papel de la familia. La información adecuada y objetiva sobre lo que es un problema de drogas y los tipos de tratamiento existentes facilitan que “la familia pueda implicarse en el proceso terapéutico con unas expectativas realistas”. Son aspectos claves la psicoeducación, las habilidades de comunicación, afrontamiento, negociación y resolución de conflictos y la terapia familiar, aunque el plan de intervención varía según la familia. “Las familias han de medir sus fuerzas y decidir hasta qué punto pueden implicarse –afirma Calvo- Nosotros debemos encontrar la manera de poder acercarlos”. Un planteamiento que también compartió, la representante de ASPAFADES, Isabel Hidalgo, quien insistió en que “cuando la familia está dispuesta a apoyar hay que aprovecharlo al máximo, teniendo siempre en cuenta que necesitamos ayuda profesional”. La familia no es sólo apoyo en tratamiento “a veces, también necesitamos intervención”, añadió Hidalgo.

La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, alabó el estudio realizado por ASECEDI y reivindicó el papel de la familia “como instrumento educativo y terapéutico de primer orden”. El secretario de ASECEDI, Francisco López, también defendió la importancia de la familia en el proceso terapéutico porque “fueron y son un elemento clave” aunque reconoció que su papel ha derivado hacia acciones vinculadas con el acompañamiento o el voluntariado. No obstante, insistió en que “no se las puede obviar y hay que seguir dando pasos y exigir nuevos tratamientos”.

ASECEDI es una plataforma de ámbito nacional fundada en el año 2003, que agrupa a centros de día especializados en adicciones (tóxicas y no tóxicas) y que está implantada en Andalucía, Cataluña, Castilla León, Extremadura, Madrid, Navarra y la Comunidad Valenciana. Los centros que forman parte de esta entidad atendieron el año pasado a 3.445 pacientes y a 1.968 familias. “ASECEDI es una plataforma en la que hemos optado por la calidad sin olvidar la calidez”, concluye López.


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